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Cuando el violín está en presente

CARTA BLANCA A SOFIA GUBAIDULINA.

Auditorio Nacional, Domingo 18 de Enero 11:3o

SOFIA GUBAIDULINA (1931)
– Stimmen… verstummen… sinfonía en 12 movimientos (1986)
I
II
III
IV
V
VI
VII
VIII
IX (Solo per direttore)
X
XI
XII

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SOFIA GUBAIDULINA
– In tempus praesens, concierto para violín y orquesta

Orquesta Nacional de España
Reinbert de Leeuw, director
Anne-Sophie Mutter, violín

STIMMEN… VERSTUMEN… (1986)
Creada en 1986 por encargo de las Berliner Festwochen, se estrena ese mismo año en dicha ciudad, por entonces aún dividida. La obra está dedicada a Gennady Rozhdestvensky, el director de orquesta que tanto hizo por la nueva música soviética soficialmente perseguida. La cadencia en silencio concebida para el director, sección áurea de la obra, fue concebida a partir de sus aptitudes “chamánicas”.

Sofía Gubaidulina define la obra como una sinfonía. A lo largo de doce movimientos expone do ámbitos opuestos, que se interrelacionan en la fase de progresión y, tras dicho proceso, acaban transformados. Analizada en abstracto, la composición sigue la tipología ideal de sinfonía, tal y como la desarrollaron Mozart y Haydn en sus últimas sinfonías y la consagró Beethoven. La clásica tríada de tesis, antitesis y sintesis también funciona como principio estructural en la sinfonia de Gubaiduilna.
El título Stimmen… vesrtummen… se remonta a la obra Perception, un ciclo de trece movimientos para soprano, barítono y siete instrumentos de cuerda estrenado en 1986 en Lockenhaus. Este ciclo se basa en varios extractos de la correspondencia entre la compositora y Francisco Tanzer, en los que, mediante alusiones a pasajes del salterio cristiano, se tratan importantes aspectos de la vida y de la muerte, del amor y de la creación artística. El último movimiento concluye con las palabras “stimmen verstummen” (voces / enmudecer). En Perception y aaparece también el arriesgado empleo de las tríadas puras.

Un tercer aspecto que influye en la Sinfonía Stimmen… verstummen… es la visión sombría del mundo que formuló la compositora a finales de la década de 1980: “En el siglo del Apocalipsis real, la mayor singularidad es la vida. Ningún otro período de la historio nos muestra con tanta claridad el fin del mundo. Es algo que deja huellas en todos los ámbitos de la vida, en todas nuestras acciones. La conciencia del fin del mundo ha aparecido en algunas fases de la historia. Los primeros cristianos esperaban todo el tiempo el humdimiento del mundo. Para ellos, el fin del mundo era una bendición, la salvación de los justos. En nuestra conciencia no hay la menor esperanza de que los justos se salven”.
La díficil exigencia de la sinfonía en tanto género musical, la expresión de Tanzer “stimmen verstummen” y una visión del mundo apocalíptica marcada por el cristianismo constituyen las coordenadas de esta composición.

El punto de partida es un dualismo que no puede formularse con mayor rigor: las cuerdas y los instrumentos de percusión y un órgano. El material musical para el primer movimiento es una tríada en Re Mayor. Se prolonga como nota pedal en el órgano, las cuerdas la entonan con las más diversas formas de articulación, los vientos se incorporan con artísticas gradaciones sonoras. Se evoca así un ámbito calmo, estático y de extraordinaria belleza. El acallamiento de la tríada en Re Mayor por su vecino cromático Re bemol Mayor conduce al segundo movimiento, que, mediante glissandi en las cuerdas, saltos de intervalo pronunciados y planos cromáticos simultáneos, transmite un carácter inquieto y agitado. A partir de estas dos formas, las antítesis de la armonía y la disonancia, se desarrolla el proceso sinfónico. Un análisis más minucioso demuestra que el movimiento de la tríada, y no sólo los pasajes sonoros sino también las pausas, está basado en las proporciones de la sección aúrea o en las cifras de la denominada sucesión de Fibonacci (1,1,2,3,5,8,13,21…), en la que el número siguiente resulta de la suma de los dos anteriores, y en la que, cuanto mayor es el número, más perfecta es la sección aúrea que construye. La compositora denomina “consonantes” a estas proporciones rítmicas y formales. Las proporciones del segundo movimiento son , en este sentido, “disonantes”. Ninguno de los dos conceptos se refiere aquí a la altura del sonido, sino a las relaciones formales y rítmicas.

A continuación se desarrolla la antítesis formulada en los dos primeros movimientos; los movimientos impares (I, III, V, VII) se basan también en una tríada; los pares (II, IV, VI, VIII), en proporciones “inarmónicas”. Con el noveno movimiento se completa el cambio dramático: el director ritma con sus gestos el silencio. Los gestos mudos son la respuesta a la ruidosa actividad de los instrumentos. La cadencia en silencio supone la superación de las fronteras de lo instrumental. Esta respuesta se adscribe a la tradición establecida por Beethoven en su Novena Sinfonía, cuando traspasó los límites de lo instrumental con la voz humana. Los ademanes del director están ritmados con los números de Fibonacci; en tanto grandes gestos, dan la impresión de ser casi las señales de la bendición. También esta cadencia denota un componente cristiano.
Con la cadencia del director se produce un cambio: ahora el movimiento par (el décimo) se basa en la tríada; y el impar (el undécimo), en la disonancia. El movimiento duodécimo vuelve a reagrupar ambos ámbitos, esta vez en actitud pacífica.

La decisión de Sofia Gubaidulina de construir movimientos enteros a partir de una única tríada causó desconcierto a mediados de la década de 1980. Después del estreno, Luigi Nono se reunió con ella tras el escenario y tomó en silencio sus manos durante un largo rato.

IN TEMPUS PRAESENS (2007)
Entre la sinfonía Stimmen…verstummen… y el concierto para violín In tempus praesens median más de veinte años. Sin embargo, parece como si las características estilísticas, las preferencias sonoras y la estética de orden superior apenas hubieran cambiado. El aspecto técnico, el “ritmo de la forma”, todavía preocupa a la compositora; los timbres, los planos sonoros y los fenómenos acústicos son igualmente relevantes. En el título, In tempus praesens, si se consideran las opiniones de la compositora acerca de la actualidad, resuena un eco pesimista.
Dedicado a Anne-Sophie Mutter, existen ciertas referencias a Bach, que se manifiestan de varias maneras. Gubaidulina suele trabajar con series de números como, entre otras, la sucesión de Fibonacci, de las que extrae las proporciones de sus obras, ya sea en forma de imitación libre o siguiendo reglas estrictas. En el concierto para violín se basó en una serie de números derivada del nombre de Bach. A partir del sencillo alfabeto numérico (A=1, B=2,C=3…,I/J=9) que se utiliza en la biliografía común de bach, BACH es igual a 14, J.S.BACH es igual a 41, etc. A partir de estos “números Bach”, Sofia desarrolla una serie que regula rigurosamente la duración de las proporciones formales y de las distintas partes, tanto a pequeña como a gran escala. El rigor lo obtiene al basar el tempo inicial en una unidad de tempo artimética y para ello valora las notas negras como unidad de pulso. Así, surge una retícula ajustada a los “números Bach”, que, como principio subyacente de orden, sigue surtiendo efecto y regula asimismo las partes formales en general. La forma que realmente suena, los tempi cambiantes, los variados caracteres expresivos, sólo tienen que mediar con el principio de orden abstracto: son el vivo aspecto externo de las estructuras que actúan en secreto y que la compositora compara con una pirámide.

In tempus praesens  es un verdadero concierto para violín. La parte del violin solista exige el máximo virtuosismo y la máxima disciplina. Las notas cromáticas de su pasaje solista inicial recuerdan las secuencias de notas B-A-C-H (En la nomenclatura alemana corresponde a las notas Sib, La, Do y Si, utilizada por numerosos compositores, entre ellos el propio Bach). Entre la parte solista y la orquesta se desarrolla un diálogo, incluso una lucha.
Bach y la serie numérica derivada de su nombre regula la subestructura, audible en algunos pasajes. El concierto, en cuanto forma musical, se desarrolla con una dramaturgia musical comprometida con la tradición clásica, al destacar claramente el virtuosismo, las técnicas de crescendo y de desarrollo temático, la cadencia solista y la repetición con variaciones, eludiendo, con la infraestructura de los números, las correspondencias pertenecientes al trabajo temático.

REINBERT DE LEEUW
Es uno de los artistas más renombrados en el campo de la música contemporánea. Nacido en Ámsterdam, sus actividades musicales abarcan la dirección, la composición y el piano. Desde 1974 es director musical del Schönberg Ensemble. Es autor de un libro sobre Charles Ives y de otro con ensayos musicales, y ha colaborado en documentales sobre compositores del siglo XX como Messiaen, Ligeti, Gubaidulina, Vivier o Górecki para la televisión holandesa. Dirige regularmente las principales orquestas de su país, incluyendo la Royal Concertgebow, Nieuw Sinfonietta Amsterdam, Residencia de La Haya y conjuntos como el Coro de Cámara de Holanda, así como las orquestas de la Radio Holandesa. Sus grabaciones como pianista ha recibido numerosos premios internacionales. Ha realizado unos 30 registro como director para Philips, Teldec, DG, Electra Nonesuch, Auvidis Montaigne.

ANNE-SOPHIE MUTTER
Desde hace tres décadas figura entre los máximos virtuosos del violín de nuestro tiempo. Nacida en Rheinfelden (Alemania), comenzó su carrera internacional en el Festival de Lucerna en 1976. Un año después actuó como solista en el Festival de Pentecostés de Salzburgo con Herbert von Karajan. Desde entonces se ha presentado en las principales salas de Europa, EEUU y Asia. Además de cultivar el gran repertorio, interviene en numerosos conciertos de cámara y proyectos benéficos, así como en programas para el desarrollo de jóvenes talentos. Además ha colaborado con compositores contemporáneos como Sebastian Currier, Henri Dutilleux, Sofia Gubaidulina, Wiold Lutoslawski, Norbert Moret, Krzysztof Penderecki, Sir André Previn y Wolfgang Rihm.

~ by lostonsite on 18 enero, 2009.

Conciertos, Música

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