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Cuando las ventanas miran de reojo

ROLAND PENROSE
MIRAR DE REOJO Y EL SURREALISMO

Fundación Picasso: 23 Octubre 2008 – 25 Enero 2009

Sir Roland Penrose (1900 – 1984), poeta, pintor, coleccionista de  arte, escritor, crítico e historiador fue “el hombre que trajo el Surrealismo a Inglaterra”. Consiguió hacer accesible para el arte británico un número importante de obras revolucionarias a través de su esfuerzo al organizar la Exposición Surrealista de Londres en 1936. Fue también un entregado y dotado artista surrealista por derecho propio, y su genuina amistad y apoyo hacia los artistas a los que admiraba, en los que creía y a los que se asoció le llevaron a comenzar una colección de arte “que se coleccionaba a sí misma”. Estas obras se convirtieron en la columna vertebral de las colecciones de arte del siglo XX de diversos museos de primer nivel, con piezas de Braque, Picasso, Ernst, Miró, de Chirico, Man Ray, Tanguy, Magritte, Giacometti y Henry Moore entre otros. Con su diplomacia innata y sus maneras afectuosas, Penrose forjó una fuerte amistad con Picasso, permitiéndosele entrar en las casas y estudios del artista, compartiendo su vida privada. Su biografía de Picasso de 1958 fue recibida con una gran aclamación de la crítica y en colaboración con su segunda esposa, la fotógrafa Lee Miller, llegó a publicar doce libros sobre distintos aspectos de la obra del artista español. Escribió además sobre Joan Miró y Antoni Tápies, monografías acerca de la escultura de la posguerra y ensayos y catálogos sobre Max Ernst, Man Ray, Francis Bacon y otros maestros del siglo XX. Al mismo tiempo, Penrose trabajaba pacientemente en su sueño de crear un museo dedicado al arte moderno en Gran Bretaña que finalmente se convertiría en el Institute of Contemporary Art en Londres. Penrose finalmente lo co-fundaría en 1947 con Herbert Read y lo financió frecuentemente con ventas de su colección particular de arte. Como reconocimiento a sus importantes contribuciones a las artes, fue nombrado caballero en 1966, convirtiéndose, como irónicamente él mismo diría, en un “Sir Realista”.

Durante la Primera Guerra Mundial, a la edad de diecisiete años, Roland Penrose sirvió en la Primera Unidad de Ambulancias de la Cruz Roja. Tras el final de la guerra ingresó en el Queens’ College, Cambridge. Allí participó en la compañía teatral que actuaba las tardes de los domingos junto al economista John Maynard Keynes, cuya espléndida colección de arte incluía las primeras obras cubistas de Braque y Picasso que Penrose hubiera visto hasta entonces, así como pinturas de Matisse y Cézanne. A través de Keynes, Penrose se introdujo en el aislado mundo del Grupo de Bloomsbury. Allí se sintió especialmente cercano al crítico de arte Roger Fry que organizó la exposición de referencia dedicada al Post-Impresionismo que fue precursora de la que Penrose dedicaría años después al Surrealismo.

Penrose se licenciaría con un título en Arquitectura e inmediatamente después se trasladó a París para aprender pintura. Una vez allí, estudió con André Lohte y, estimulado por el entusiasmo de su profesor por el cubismo junto con el arte africano, comenzó a experimentar con las técnicas. Fue a partir de este momento en que sus horizontes se expandieron, convirtiéndose en un convencido discípulo del movimiento artístico surrealista. Estaba fascinado por el vocabulario visual de la obra artística y por los sueños y los estados de sueño, los encuentros por azar, el inconsciente, la libre asociación y las figuras híbridas que en parte eran humanas, en parte animales y en parte máquinas. Una parte esencial de su evolución como artista radica en su encuentro y consiguiente larga y fértil amistad con Max Ernst. A través de amigos comunes, Penrose y su primera esposa, la poetisa surrealista Valentine Boué, supo que Ernst alquilaba su estudio en Montmartre y ese encuentro supuso el inicio de una estimulante relación. Ernst pronto presentó a Roland al grupo de surrealistas franceses de los que se convirtió en un apasionado admirador. Max compartió con él sus técnicas artísticas de frottage, decalcomanía y collage (las cuales usaba con un enfoque muy diferente al de los cubistas). Ernst le dio una nueva vida como un medio de expresar los preceptos surrealistas de extrañeza, paisajes oníricos o inesperadas yuxtaposiciones de elementos dispares. Roland explicó lo estimulante que puede resultar para el artista las superficies empleadas para realizar frottages.

Penrose descrubrió que Ernst le había abierto las puertas de un nuevo mundo maravilloso. Fue acogido por sus nuevos amigos como uno más entre ellos. En 1930, Penrose tuvo un pequeño papel en la película de Luis Buñuel L’Age d’Or. Versado en los escritos de Breton y Éluard, Penrose continuamente fijó su propia posición como artista surrealista. En el surrealismo descubrió un significativo punto de encuentro entre las creencias que había cultivado y los principios surrealistas que había adoptado como propios.

Después de la Segunda Guerra Mundial, que interrumpió la carrera que Penrose había planificado, abandonó por un largo periodo su propia producción artística y se embarcó en lograr una más amplia apreciación de los poetas y pintores que le habían inspirado. Aunque continuó pintando y haciendo collages en un modo similar a los que habían interesado a los surrealistas antes de la guerra, la pluma y la tinta tomaron preeminencia sobre el pincel como medio de expresión, asociándose con amigos en Londres y París en un esfuerzo por hacer las artes más accesibles, más apreciadas y, sobre todo, parte integral de la vida.

Hacia el final de su vida, liberado de otras responsabilidades y con el apoyo de Diane Deriaz, su compañera durante treinta años, Roland Penrose volvió al collage. Su última exposición de collages recientes se celebró en París y Londres en 1982.

~ by lostonsite on 10 enero, 2009.

Arte, Exposiciones

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