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Cuando una ciudad muestra su patrimonio

MUSEO DEL PATRIMONIO MUNICIPAL DE MÁLAGA.
Colección permanente

Inaugurado en marzo de 2007, el Museo del Patrimonio Municipal de Málaga (MUPAM) reúne unas 4000 piezas catalogadas temáticamente en Espacios Naturales, Inmuebles, Esculturas, Pinturas, Obra Gráfica, documentación de alto valor histórico y una voluminosa biblioteca.
Estas 94 obras son un recorrido desde el siglo XV al XX por la Málaga modernista, adentrándose en el singular mundo del retrato costumbrista que busca el momento social como modelo, captar como figurantes protagonistas reales e imaginarios. Estos retratos conforman una instantánea que una veces refleja momentos reales históricos y en muchas otras ocasiones se adentra en el mundo familiar.

– SALA I. SIGLOS XV – XVIII
1) Málaga, ciudad castellana:
La adhesión de la ciudad a la Corona de Castilla y la Constitución del Primer Ayuntamiento queda reflejada a través de diversos documentos de época de los Reyes Católicos, como el Libro de Repartimientos, registro minucioso de la partición del suelo y casas a los nuevos moradores, y la Real Cédula por la que se exime a los nuevos vecinos del pago de derechos de portazgo y almojarigazgo favoreciendo así los asentamientos. Estos documentos ejemplifican las disposiciones más importantes que se siguieron inmediatamente después de la conquista. Junto a ellos, la Primera Acta que recoge la Constitución del Ayuntamiento de Málaga y las Ordenanzas de Gobierno de la ciudad, las de 1489 y las de 1495.
También se expone el Plano de Málaga de Joseph Carrión de Mula, de 1791, que informa sobre la transformación que experimentó el urbanismo de la ciudad durante la Edad Moderna y la nueva imagen que transmitía como ciudad castellanizada y cristianizada.
Por último se exponen las Mazas concejiles, piezas de plata del siglo XVII, que ilustran sobre el ajuar ceremonial que se utilizaba en las celebraciones solemnes del consistorio. Fueron en su origen, además de armas ofensivas, símbolos de mando de los reyes y altos dignatarios. Siglos después, la maza pasa a vincularse al protocolo del ceremonial regio y al de los representantes del monarca en los territorios de su jurisdicción. Son, sobre todo, elementos representativos de la simbología municipal.
La estructura de las mazas responde a un tipo frecuente en la platería local, como los nudos o macollas de las cruces procesionales en las que se combinan, de manera parecida, cuerpos y adornos. Constan de una vara formada por dos cañones cilíndricos separados por molduras y decorados con óvalos verticales incisos, y de una cabeza compuesta por un jarroncito con asas en la parte inferior, un cuerpo central de tipo esferoidal algo aplastado y por otro superior cilíndrico que culmina en una cupulilla rebajada con un sencillo perillón de remate.

2) Fiestas barrocas en Málaga:
Esta sección está formada por una serie de obras que marcan la respuesta del Ayuntamiento a los intereses de carácter religioso o lúdico de la ciudadanía, bien hacia celebraciones de tipo festivo, como la Canonización de Fernando III o la proclamación del Dogma de la Inmaculada, o de carácter funerario, como son las Honras Fúnebres de monarcas o personajes reales, que han generado material patrimonial de singular relevancia.
La vocación marina de Málaga provocó que el Ayuntamiento se sumara a las iniciativas de la ciudad para apoyar la proclamación del Dogma de la Inmaculada. Organizó actividades cívicas y religiosas y financió obras dedicadas a la Inmaculada, como el Estandarte de la Inmaculada (siglo XVII), pieza de seda bordada en hilos de seda y oro que reproduce una imagen de la inmaculada; Inmaculada,  escultura en mármol atribuida a Fernando Ortiz (siglo XVIII), e Inmaculada, óleo anónimo de carácter devocional que perteneció a la capilla del Hospital Noble.

   

3) Obra maestra: Los Desposorios místicos de Santa Margarita:
Atribuido a Girolamo Francesco Mazzola “il Parmigianino”  (Parma 1503 – Casal Maggiore (1540), primera mitad del siglo XVI.
En torno a 1520 llegan a Roma una serie de pintores italianos que, tras el estudio de las obras de Rafael, Guilio Romano, Miguel Ángel y Sabastiano del Piombo, codifican un estilo elegante, ecléctico y áulico, de formas y volúmenes precisos y rotundos tomados de los frescos de Miguel Ángel, a lo que suman la gracia propia de Rafael y el colorido importado de Venecia. En Parmigianino, además, hay cierto regusto florentino, sobre todo en sus composiciones extrañas, herméticas, caprichosas, en la distorsión de las figuras en beneficio de la siempre presente belleza sensorial, en ciertas figuras de una sexualidad ambivalente. Este grupo de artistas que, en su mayoría, trabajaban para la corte del papa Clemente VII, tuvieron que huir de Roma en 1527 tras el saqueo de las tropas del emperador Carlos V, difundiendo su estilo por toda Italia, Francia y España, y dando lugar, por tanto, al primer manierismo internacional. Parmigianino llegó en 1528 a Parma y a Bolonia donde conoce el estilo y las obras del que será a partir de entonces su maestro, Il Correggio, que sumará aún más gracia, artificio y colorido irreal a sus composiciones.
A este periodo boloñés corresponde su obra Desposorios místicos de Santa Margarita. Realizada entre 1529 y 1530 para la iglesia de Santa Margarita de Bolonia. Es mencionada por Giorgio Vasari en sus Vidas de la edición de 1568. Desde 1815 cuelga en la Pinacoteca Nacional de Bolonia, como una de sus obras más famosas. De esta pintura se conocen dos versiones más, una en Bergamo y otra en Parma, de las que la crítica e historiografía internacionales no dudan de su autenticidad. Sin embargo de la obra malagueña poco o nada se ha escrito fuera del ámbito de la ciudad. No cabe duda de la calidad de la pieza, ni que se trata de una obra italiana del primer tercio del siglo XVI, sobre todo después de su estudio técnico y de los materiales que la componen. Hay pequeñas diferencias entre las versiones italianas, (fundamentalmente la de Bolonia) y la de Málaga. El fondo y ciertas figuras están resueltos de manera diversa.
La composición posee un equilibrado ritmo en el movimiento de las cabezas, los cuerpos y los vestidos, todos ellos encastrados como si de una labor de joyería se tratara, para así destacar la figura de Santa Margarita. La atmósfera fría y nocturna, irreal por la iluminación de la luna en el original boloñés, se pierde aquí en un colorido más escultórico, en un claroscuro eclesiástico, aunque la dulzura característica del autor se mantiene en las miradas de la santa y del Cristo niño o en la suave, misteriosa y leve sonrisa del ángel.
La obra entra a formar parte del patrimonio municipal procedente de los fondos artísticos de la capilla del Hospital Noble de Málaga, según el inventario de éstos de 1931.

– SALA II. SIGLO XIX
1) El MUPAM en el siglo XIX:
El espacio recrea el origen de la colección pictórica y el primer museo de la ciudad, que se decidió crear en 1878, inaugurándose en 1880. Ya desde 1887 comenzó una política de fomento y protección del arte y los artistas locales, que traería como resultado la adquisición de una serie de cuadros. Entre 1887 y 1890 la colección reunió 34 obras que se expusieron en unas salas del piso segundo del Colegio de San Agustín, sede del Ayuntamiento una vez desamortizado. Como conservador se contrató a José Ruiz Blasco, padre de Picasso. El Museo funcionó intermitentemente hasta 1900.
Las obras expuestas en esta sala son: la serie de los Cenacheros de diversos autores (Talavera, Nido, Grarite, Herrera y Velasco), los Arrieros de Blanco Coris y Grarite, los premios creados para motivar al alumnado de la Escuela de Bellas Artes. Los dos Floreros de Bracho Murillo, Una antesala de Cappa, Un murciano de Moreno Carbonero, Marina de Guillermo Gómez Gil, Paisaje de Barcenillas de Ruz, Estudiantes en una taberna de Reyna Manescau… Destaca Dos palomas en un bebedero de José Ruiz Blasco, que se ha situado como puente entre el primitivo museo y su hijo Pablo Ruiz Picasso.

2) Maestros del Siglo XIX:
La fuerte industrialización y potente economía que tuvo Málaga durante el siglo XIX, supuso la consolidación de una burguesía adinerada. La repercusión cultural fue grande, ya que permitió el desarrollo de las Artes y la Literatura.
Entre todas estas obras destaca Naufragio de Carlos Haes (Bruselas, 1826 – Madrid, 1898). Carlos llegó a Málaga con seis años. Muy pronto comienza su formación artística con Luis de la Cruz y Rios y se marcha a Bélgica en 1850 para completar su formación. En 1855 regresa a Málaga y permanece durante dos años. En 1857 se traslada definitivamente a Madrid. Allí oposita a la Cátedra de Paisaje de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, consiguiéndola. Desde ese momento, permanece en la capital, pero viajando por toda Europa y España buscando paisajes llenos de fuerza, marinos o terrestres, que contuvieran esa grandiosidad que gustaba trasladar a sus lienzos.
Es considerado el padre del paisaje moderno español por ser el primero que enseñó a sus alumnos a pintar la naturaleza al aire libre y directamente del natural. En sus obras, la naturaleza se trata con solemnidad y elegancia, sus composiciones aparecen orquestadas y su paleta se sumerge en tonalidades acompasadas y debidamente combinadas, como deudor de una temprana formación en la Escuela de la Haya y en el pasajismo belga de mediados de siglo.
La marina, titulada Restos de un naufragio, posee un discurso tradicionalista, pero que no merma la visión directa del natural al trasladarlo con toda la fuerza y frescura de los trabajos realizados a partir del contacto directo con el escenario. El cuadro fue compuesto a partir de los apuntes que tomó entre 1880 y 1883, durante su viaje al sur de Francia con Jaime Morera. Las costas de San Juan de la Luz y Guethary captaron su interés al presentar fuertes contrastes entre la agresividad de sus acantilados y rompientes y sus potentes mareas bajas.
En Restos de un naufragio expresa su habilidad para maquillar esas reelaboraciones propias del Eclecticismo a partir de un tratamiento formal en el que la naturaleza se presenta, a partir del análisis de las variaciones atmosféricas y de la correcta interpretación de la luz, con toda la sinceridad del registro trabajado a partir de la inmediatez de la percepción, obteniendo el resultado de lo real a pesar de utilizar un procedimiento de trabajo que lo alejaba de ello.

– SALA III. SIGLO XX
1) Los Primeros Becados:
Una de las vías del Ayuntamiento para promocionar el arte local fue la creación de becas que permitieran a los artistas ampliar su formación en otros centros artísticos. Algunos de los primeros becados fueron Ceferino Castro, Jiménez Niebla, Juan Vargas, Juan Eugenio Mingorance, Manuel Mingorance, Félix Revello, Antonio Cañete… etc. Estos artistas no se alejan del tradicionalismo y el academicismo.

2) Picasso:
La importancia de la figura de Picasso en el siglo XX es fundamental. Su presencia actúa como motor de reflexión y aprendizaje para la plástica local. La muestra de cerámicas del MUPAM son un número reducido pero que son suficientes para entender la maestría de Picasso.

3) Orígenes de la Renovación Plástica
Los pintores de la década de los cincuenta inciaron un movimiento renovador hacia la modernidad en el arte malagueño. Se aglutinaron bajo el nombre de la Peña Montmatre primero, y después de que cuatro de llos visitaran a Picasso en su casa de la Riviera francesa, se convirtieron, con el resto de malagueños que participaron en su entusiasmo, en el Grupo Picasso. Fueron los responsables de incluir a Málaga en la línea de la disidencia y la modernidad artística. Algunos de estos artistas expuestos en el MUPAM son José Guevara Castro, Virgilio Galán, Gabriel Alberca, Alfonso de Ramón, Rodrigo Vivar Aguirre, Francisco Hernández, Jorge Lindell, Eugenio Chicano, Manuel Barbadillo, Fermín Durante…

4) Tendencias contemporáneas:
La Abstracción y el Informalismo, consecuencia de la apuesta por la experimentación y el riesgo, al impulso de Picasso, son las tendencias que adoptan buena parte de los pintores de la localidad. Brinckmann, del colectivo que emprendió dicha renovación plástica en Málaga, actúa de bisagra entre estos pioneros y las nuevas genereaciones qeu apostaron por los ecos de Las Vanguardias.

~ by lostonsite on 8 enero, 2009.

Arte, Exposiciones

3 Responses to “Cuando una ciudad muestra su patrimonio”

  1. Tu blog es impresionante, la cantidad y calidad de la información que ofreces está muy por encima de la media. Muchas gracias y ánimo.

  2. El Museo de Patrimonio Organizó una Noche en Blanco increible, creo que sería interesante incluirlo en este impresionante blog

  3. 😉

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