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Cuando se divide un país

DOS ARQUITECTURAS ALEMANAS: 1949 – 1989

Arquería de Nuevos Ministerios, Madrid
4 Septiembre – 12 Octubre 2008

Tras la II Guerra Mundial y hasta la caída del Muro de Berlín, Alemania quedó dividida en dos paises, la República Federal y la República Democrática. La arquitectura desarrollada en ambos lados, y el reto de la reconstrucción tras la guerra fueron desarrollados bajo sistemas políticos, económicos y sociales opuestos.

– Prólogo 1945 – 1949
La Segunda Guerra Mundial termina en Alemania el 8 de mayo de 1945 con la rendición sin condiciones del Tercer Reich. La guerra ha dejado un mundo convertido en escombros: millones de víctimas, ciudades e infraestructuras destruidas, seres humanos bombardeados, huyendo en desbandada en busca de cobijo y alimento. Con la pérdida de grandes partes de su territorio y dividida en cuatro zonas de ocupación bajo la administración militar de los Aliados, Alemania ha dejado de ser un estado con entidad propia. La derrota total y los crímenes del régimen nazi no puedes superarse con tan sólo solucionar las cuestiones pragmáticas y organizativas, sino que requieren una reflexión profunda y una reorientación espiritual.
Esto se lleva a coba de un modo distinto en las respectivas zonas de ocupación. La «guerra fría» entre las potencias occidentales y la Unión Soviética comienza a hacerse patente. En las zonas que corresponden a los aliados occidentales se construye una democracia cimentada en la economía de mercado, siguiendo el modelo occidental; en el este, una democracia popular con una economía dirigida como corresponde al modelo socialista soviético. Así pues, de «hora cero» sólo puede hablarse en términos restringidos: a pesar de la destrucción de tantas cosas, el peso de la historia no deja de ser determinante enl visión del mundo y du uno mismo que se tiene en ambas Alemanias a lo largo de los decenios siguientes.
El propio proceso de reorganización bajo al supervisión aliada ya trae consigo planes de reocnstrucción y encendidos debates. La reconstrucción generalizada, sin embargo, no se inicia hasta 1949, tras la fundación oficial de dos nuevos estados alemanes. La cultura arquitectónica, bastante unitaria a pasar de las peculiaridades regionales, se desarrolla entonces en dos marcos distintos, una «República Federal de Alemania» en el oeste y una «República Democrática de Alemania» en el oeste, que habrán de imponer una serie de diferenciaciones notorias.

– Estado
Tras la fundación de los dos estados alemanes en el año 1949, primero la República Federal, uniendo las tres zonas de ocupación de los aliados occidentales, después la RDA en la zona de ocupación soviética, los arquitectos tuvieron que hacer frente a la difícil tarea de desarrollar normas de representación pública diferentes y diferenciables en cada una de las dos Alemanias. Era necesario que las obras arquitectónicas representativas de la arquitectura de carácter público de cada lado destacasen frente a las del «otro». Mientras que la República Federal se decantó por la ruptura con la arquitectura monumental típica del caído Tercer Reich con el fin de subrayar un nuevo comienzo, la RDA, sobre la base del cambio radical de sistema político, creía poder dar continuidad formal a determinadas líneas arquitectónicas tradicionales, pero definiendo de nuevo sus contenidos. Frente a la orientación directa en la arquitectura representativa de las potencias vencedoras, tanto en el este como en el oeste se observa una voluntad de reivindicar la propia soberanía, así como de comenzar de nuevo desde la discreción.

– Lugares para la memoria
En la República Federal y la Democrática se dio un tratamiento muy distinto al pasado nazi y al tema de la culpabilidad de la guerra. Si las cuestiones centrales en el oeste eran el proceso formal de desnazificación que llevaron a cabo las fuerzas aliadas y el homenaje a las víctimas de la guerra, civiles o militares sin especial diferenciación, en el este eran ensalzar el heroísmo de la resistencia antifascista y la liberación por parte del Ejército Rojo. Por otra parte, estas diferencias apenas se reflejan en el estilo de los monmumentos o, por ejemplo, en la conversión de los antiguos campos de concentración en lugares conmemorativos, donde las posibilidades abarcan desde la conservación más fiel con voluntad de musealización hasta el comentario artístico de determinadas selecciones de elementos. Lo que resulta contradictorio es la finalidad que se confiere a estos lugares: en la RFA, un campo como Dachau está enfocado al duelo en un sentido más bien religioso; en la RDA, por contra, se persigue el impacto de la política de masas, por ejemplo, en Buchenwald.

– Grandes potencias
Aunque se constituyesen los dos nuevos estados alemanes soberanos, la influencia de las potencias vencedoras en el desarrollo cultural de cada uno de ellos fue muy significativa. Sus respectivos institutos culturales organizaron, entre otras actividades, exposiciones de arquitectura y urbanismo de gran difusión y repercusión. En el sector profesional, fueron muy impotantes los viajes para documentarse que realizaron los arquitectos de la Alemania Federal a Gran Bretaña y Francia y, a su vez, los de la República Democrática a la Unión Soviética. Los edificios de las embajadas de Estados Unidos y la Unión Soviética representan con claridad la diferente influencia de ambas potencias en la arquitectura. El primero es, a pesar de sus dimensiones, un austero edificio de oficinas erigido por arquitectos alemanes occidentales relativamente lejos del centro, en uno de los parques de Bad Godesberg; el segundo es una ostentosa construcción en el más puro estilo historicista estaliniano que arquitectos soviéticos levantaron en la histórica avenida Unter den Linden de Berlín occidental.

– Representación internacional
Dado que la República Federal reivindicaba su condición de única representante legítima de Alemania y que la totalidad de estados occidentales se negaban a reconocer la RDA como estado soberano, las oportunidades que tuvo ésta de representar una muestra de su estilo más allá de sus propias fronteras eran muy escasas. Tuvo que limitarse a unos pocos edificios de embajadas en países del Pacto de Varsovia y a su exitosa Feria de Muestras de Leipzig, así como a la realización de exposiciones internacionales menores. La RFA, por el contrario, tuvo ocasción de participar en las grandes Exposiciones Internacionales, por ejemplo en 1859 en Bruselas o en 1967 en Montreal, con pabellones mucho más espectaculares que el nuevo estado alemán del este. A esto se añadió el gran número de sedes de representaciones diplomáticas de la RFA en el mundo entero.

 

– Capitales
Incluso después de la fundación de dos estados alemanes, en la antigua capital del Reich, Berlín, se mantuvo el estatuto de ocupación aliada y con ello la división en cuatro sectores. Ambos estados reclamaban Berlín para sí, que quedaba como una isla dentro del territorio de la RDA, como capital de una futura Alemania reunificada. La República Federal, con intención de hacer valer su importancia, restauró algunos edificios oficiales en Berlín occidental, si bien como sede del gobierno eligió por votación la pequeña ciudad de Bonn, bastante poco destruida en la guerra, donde habrían de añadirse al paisaje a orillas dle Rin una serie de edificios gubernamentales de estilo objetivo y moderno, intencionadamente poco representativo. La RDA reconstruyó y aprovechó los edificios monumentales que aún quedaban en pie en el sector soviético y, para el lugar del Palacio Real, demolido en 1951, planificó un nuevo foro del estado muy imponente, el Palacio de la República. El carácter arquitectónico de los proyectos destinados a este emplazamiento en pleno corazón de la capital cambió, tras la reconstrucción del muro, de la estética estalinista del comienzo a una concepción tardo-moderna y abierta.

– Radio y televisión
Mucho más allá de su función como medios de entretenimiento o información, las estaciones de radio y televisión desempeñan en ambos estados alemanes un papel fundamental en el proceso de reeducación ideológica de la población y de identificación con la correspondiente República y sus recién creados estados federales o distritos. El peso principal en la RFA corresponde a la difusión de los valores democráticos occidentales, en la RDA, al fomento de una conciencia socialista… dos funciones que, en el hostil clima de la «guerra fría» adquieren un significado especial. Puesto que las instalaciones mediáticas que se conservaban de antes de la guerra no estaban a la altura de estas nuevas funciones, ni en cuestiones organizativas ni técnicas, fue necesaria la construcción de otras nuevas tanto en el est como en el oeste. Las nuevas estaciones de radio y televisión, así como un tipo de construcciones: las torres de televisión, se convirtieron en auténticos hitos urbanos y espacios con una fuerte carga simbólica.

– Estados federales, distritos, comunidades
La división en dos estados y la intencionada partición del territorio de Prusia ordenada por los aliados tuvo como consecuencia una nueva organización territorial dentro de las dos Alemanias. En la RDA, además, los nuevos estados federales pasaron a la condición de distritos. El cambio en las estructuras administrativas requirió, en ambos estados, la construcción de gran número de edificios para alojar los Parlamentos, las sedes y dependencias del gobierno y los negociados de la administración. En el plano comunal, se reconstruyeron numerosos ayuntamientos, se ampliaron con cuerpos de nueva construcción o se sustituyeron por edificios modernos. En la RDA, estos proyectos estaban estrechamente vinculados a la línea estilística que imponía el gobierno y que podia variar más o menos. En la RFA, por el contrario, eran más las diferentes tendencias locales y regionales que imprimían su carácter a la arquitectura. Hasta los últimos años no se impuso también aquí un estilo arquitectónico más homogéneo bajo el signo de la modernidad tardía.

– Cultura y religión
Los patrones de entendimiento colectivo basados en conceptos como pueblo, raza, nación, honor o fe habían quedado contaminados por el permanente abuso sufrido durante el régimen nazi. Después de Auschwitz, en ambos estados alemanes existía una necesidad especial de renovación espiritual. Las cuestiones culturales y religiosas recibieron una elevada atención en ambos estados políticos. En la República Federal, esta tendencia se perfila como una vuelta atrás sobre los valores cristianos más tradicionales y como un manifiesta apertura hacia los valores de la cultura individual y la economía de mercado occidentales; en la RDA, por el contrario, como un claro deseo de aferrarse a aquellos elementos de la herencia cultural nacional que se tenían por más progresistas, asi como de encontrar una nueva orientación universalista en aras del entendimiento entre los pueblos y el intercambio cultural, sobre todo con los paises socialistas hermanos.

– Foros culturales
La concepción y el diseño del «centro de la ciudad» ocupan un lugar central en el debate urbanístico europeo que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Para establecer una diferencia con la planificación de numerosos «foros municipales», típica de la época nazi con objeto de hacer ostentación del poder del estado y del Partido, este tipo de estructuras urbanísticas «en forma de corona» ahora sólo podían entenderse como centros ligados a la economía privada o como foros culturales. En la RDA, donde aún tenía sentido el concepto de fórum político, la idea de organizar las instituciones culturales y políticas de la ciudad en torno a un centro ganó un peso considerable en la planificación urbanística. El conjunto cerrado que forman los edificios de la Opera, el Auditorio y la Universidad en la plaza de Karl Marx de Leipzig forma un claro contraste con la disolución de elementos, con las piezas solitarias que encontramos en el Kemperplatz de Berlín occidental, donde se escogió intencionadamente el espacio flexible que ofrece allí el paisaje de la ciudad para eliminar del lugar todo monumentalismo y toda connotación con la estética nazi, dotándolo de nuevos contenidos.

– Teatros
El teatro, entendido en la tradición alemana como «institución moral», tuvo una importancia muy notoria a la hora de configurar de nuevo el paradigma de la identidad nacional, tan dañado en la guerra, así como para la política de reeducación de los aliados en las respectivas zonas. Pronto se planteó la cuestión de cuál de ambos estados alemanes podría reivindicar la condición de heredero legítimo de los elementos positivos de la historia alemana. La consecuencia fue una duplicación de numerosas instituciones fundamentales en la constitución del concepto de cultura nacional: se crearon, pues, dos Óperas alemanas, dos Teatros Nacionales, dos casas de Goethe, dos monumentos a Schiller, etc. Junto a ella, tanto en la metrópolis como en las ciudades más pequeñas surgió toda una red de teatros. En la RFA se construyeron en su mayoría teatros nuevos, en parte de gran calidad y originalidad arquitectónica. En la RDA, donde se fomentaba con especial interés la conservación de la tradición, fue muy frecuente la reconstrucción fiel a los edificios originales, a veces muy costosa.

– Iglesias y sinagogas
Después de la guerra se construyeron en la República Federal más edificios sacros que nunca antes en la historia de Alemania. La arquitectura de iglesias, entendida como campo central de la disciplina en su faceta más artística, ofrece unas cuantas obras maestras de la modernidad de posguerra. En el caso de las iglesias destruidas en los bombardeos, la reconstrucción simplificada predomina sobre la absoluta fidelidad de los originales de algunos edificios contados. En la RDA, las iglesias quedaban en un plano muy marginal tanto desde el punto de vista social como arquitectónico, y las nuevas construcciones fueron escasas, la mayoría de ellas se llevó a cabo con apoyo financiero de occidente. Tras la persecución y asesinato de los judíos alemanes a manos de los nazis, la construcción de sinagogas era en ambas Alemanias un encargo especialmente raro.

– Casas de cultura
Como edificios simbólicos y lugares representativos del nuevo modo de vida cimentado en lo colectivo, en la RDA se construyeron casas de cultura en todas partes, siguiendo el modelo soviético y también la tradición de las «casas del pueblo». En el estilo de estos edificios, cuya construcción suponía un gran renombre para los arquitectos, se refleja el transcurso de los debates arquitectónicos a lo largo de las décadas. Si las casas de cultura más tempranas, como lade Maxhütte, en Unterwellenborn, aún se entienden como «templos culturales», o «palacios de Versalles de los trabajadores», ejemplos posteriores, como el «Palacio de la República» de Berlín oriental o la Casa municipal de Karl-Marx-Stadt (Chemnitz) ofrecen más un aspecto de superbloques polivalentes y altamente tecnificados. Como centros de reunión y actividades de costes reducidos se imponen las construcciones puramente funcionales, sobre todo en los pueblos. A pesar de que, en la RFA, en algunos estados federales y comunidades gobernados por los socialdemócratas, se edificaron casas de la cultura siguiendo la tradición del movimiento de los trabajadores de antes de la guerra, este tipo de obras jamás alcanzó una importancia considerable en Alemania del este.

– Museos
Desde finales de los años setenta, la construcción de museos se convierte en la RFA en un tipo de obra de importancia capital y en el cual la arquitectura tiene ocasión de articularse en edifcios individuales y de relativa autonomía. El cambio económico y la progresiva competencia entre unos lugares y otros imponen a las communidades una serie de medidas para mejorar su imagen: los edificios de museos espectaculares, por lo general dedicados al arte contemporáneo, reciben grandes muestras de consideración pública. En estas obras significativas se plasman las tendencias arquitectónicas del momento, por ejemplo la crisis del dogma funcionalista y el nacimiento de nuevos conceptos. En la RDA, se centra el interés en el uso museístico de iglesias históricas, monasterios y casas burguesas, garantizando asú su pervivencia. Junto a la construcción de museos nuevos en un único edificio, es muy frecuente la idea del conjunto arquitectónico conmemorativo dedicado a grandes figuras de la cultura alemana como Bach, Lutero, Müntzer o Kleist.

– Futurismos
Las corrientes futuristas de la arquitectura europea de los años sesenta, alimentadas por la fe en el progreso técnico, el arte pop y la estética de los comics de ciencia ficción, repercuten también en los proyectos de los arquitectos alemanes. Son sobre todo las estructuras espaciales y los modelos urbanísticos utópicos surgidos en el entorno de los situacionistas franceses y difundidas por los metabolistas japoneses y por el grupo inglés Archigram los que ofrecen modelos de inspiración para juegos intelectuales radicales. En una forma atenuada, estas elucubraciones pronto desembocaron en proyectos concretos que, eso sí, sólo llegaron a realizarse en contadas ocasiones. En este abanico de proyectos futuristas tienen cabida desde las concepciones ideales puras hasta proyectos concretos, por lo general de carácter urbanístico, o ejecuciones reales de la estética utópica en construcciones experimentales aisladas.

– Rehabilitación y renovación
Las críticas públicas a lo inhóspito de las grandes colonias de nueva construcción dan lugar, a mediados de los años sesenta, a la reflexión sobre la calidad de vida que permite el concepto de ciudad compacta, cuya densidad arquitectónica, mezcla de funciones y usos y posibilidades de comunicación para los habitantes se alza como polo opuesto de las monofuncionales y monótonas ciudades-dormitorio. Al mismo tiempo, los centros urbanos de las ciudades, en la medida en que habían sobrevivido a la guerra, se veían amenazados por una segunda ola de destrucción relacionada con el desarrollo de una red de carreteras «pensada para los coches» y con la «rehabilitación» de un tipo de construcciones objeto de críticas durante decenios: las «Mietskasemen» o «cuarteles de alquiler», grandes bloques de viviendas con patios interiores o corralas que a menudo se extendían sobre manzanas enteras y no destacaban por la calidad de sus instalaciones. Como consecuencia, tanto en la Alemania occidental como en la oriental, se inicia a un mismo tiempo un proceso de replanteamiento urbanístico con vistas a una «protección del carácter de los barrios» cercana a la conservación de monumentos y una renovación «cuidada» de lo que todavía queda de la ciudad compacta. En la RFA, al igual que en otros países de Europa occidental, se ve acelerado por el movimiento de ocupación de edificios en las grandes ciudades, no exento de violencia en algunas partes.

– Vivienda y ocio
Desde un punto de vista cuantitativo, tanto en la RFA como en la RDA, la misión primordial de la construcción en los decenios de posguerra fue solventar las tremendas necesidades de vivienda. Era necesario ofrecer un techo a las víctimas de los bombardeos y desplazamientos lo antes posible, además de reaccionar a las necesidades de vivienda añadidas a raíz de los grandes movimientos migratorios en el interior del propio país. En ambas Alemanias se empieza por retomar las experiencias en la construcción de viviendas sociales de los años veinte y treinta. Sin embargo, no tardaron en abrirse caminos bien distintos en cada uno de los dos estados. Estos caminos separados eran fruto de las diferencias económicas y de producción, pero también de la divergencia de los respectivos modelos arquitectónicos: si en el este predominaba, de entrada, la idea de conjunto urbanístico, el concepto dominante en el oeste era un paisaje urbano difuso con construcciones en serie y algunos rascacielos como puntos de referencia. En ambas Alemanias se favoreció la construcción de grandes bloques de viviendas. Junto a ellos, en la RFA se extendió notablemente la edifcación de casas unifamiliares y pequeñas colonias de viviendas adosadas y pareadas en las afueras de las grandes ciudades.

– Estudios universitarios e investigación
La creación de universidades laborales y facultades para los campesinos desde los primeros años es la iniciativa que pone de manifiesto la preferncia del gobierno de la RDA por reclutar a sus futuras élites entre las clases más bajas. Junto a ello, ocupa un papel muy importante la construcción y nueva planificación de universidades técnicas, centros de investigación y escuelas superiores de pedagogía, a los que se suma la creación de residencias universitarias con los correspondientes edificios de servicios que todas estas instituciones requieren. En la RFA, al principio sólo se reconstruyeron o remodelaron las universidades y escuelas superiores que ya existían desde antes de la guerra. Hasta los años sesenta no fue necesaria la ampliación de las plazas en las escuelas superiores y, por lo tanto, la creación de una serie de centros nuevos. Estas necesidades de nuevas universidades con capacidad para grandes masas de estudiantes fueron investigadas con medios científicos y llevadas a la práctica siguiendo una planificación y construcción altamente racionalizada. Así pues, tanto en la RDA como en la RFA, las formas arquitectónicas subjetivas o especialmente representativas en edificios destinados a estas funciones son una excepción.

~ by lostonsite on 10 octubre, 2008.

Arquitectura, Exposiciones

One Response to “Cuando se divide un país”

  1. Dado que parece te interesa la historia, te mando esto puede servirte de poco o de mucho. depende de tí. En 1ª persona, abrazo

    http://www.bubok.com/libros/8683/IV-REICH-40-ANOS-DE-HISTORIA-DE-LA-RDA

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